Los productos Degussa están en boca de todos. Sus silicatos mejoran considerablemente el efecto limpiador de la pasta dentífrica. Alfred Oberholz, vicepresidente de la junta directiva de Degussa GmbH y responsable de Investigación y Desarrollo, nos habla del papel fundamental de la innovación y las tendencias de la industria química.
La palabra “química” ya suena a algo muy especializado para mucha gente, pero ¿qué es la “química especializada”?
Nosotros desarrollamos elementos, o ingredientes que pasan a formar parte de la composición de otros productos. Ingredientes que suministramos al sector industrial, y no a clientes privados. Suministramos por ejemplo los silicatos pulverizados que ayudan a la limpieza de los dientes. Por eso decimos que cuando Alemania se cepilla los dientes, Degussa está literalmente en boca de todos.
En el caso de los neumáticos de los vehículos, además del negro de humo, que es importante para su conservación, suministramos silicatos que reducen la resistencia a la rodadura y silanos que unen el negro de humo y los silicatos con el caucho. Todos estos componentes forman las llamadas “llantas verdes”, respetuosas con el medio ambiente.
¿Por qué sus clientes no fabrican ellos mismos estos componentes tan importantes para sus productos?
Porque no se puede hacer de todo. La división del trabajo, también dentro de nuestro sector, ha ido creciendo con el tiempo y compensa porque los especialistas son cada vez mejores. Nos incorporamos a sus desarrollos en una fase temprana, muchas veces incluso durante la definición de las características de futuros productos. Por otra parte, nosotros también ofrecemos ideas a nuestros clientes. De esta forma se genera una cadena de creación de valor muy positiva y bien engranada.
No hay crecimiento sin investigación. ¿Qué hacen en este sentido?
Las innovaciones de éxito son las que han sido pensadas cuidadosamente. Todos los miembros de nuestra junta directiva se ocupan de las innovaciones en su ámbito de responsabilidad. En 2005 destinamos unos 300 millones de euros a la investigación y al desarrollo, una cifra similar a la del año 2006.
¿Cómo llevan sus creaciones al mercado, cómo gestionan las innovaciones?
No solo innovamos con nuevos productos, sino que nuestro proceso de innovación es también en sí innovador. Hemos fundado – primero para la nanotecnología y posteriormente para la biotecnología – los “Science to Business Centres”, en los que nuestros científicos trabajan en colaboración con colegas de universidades y empresas más pequeñas. Este sistema nos permite obtener éxitos decisivos en poco tiempo. Estos centros son la bisagra entre el desarrollo y el mercado para aquellos productos que todavía no ofrecemos. Se trata de una inversión en el futuro. En el marco de un programa de cinco años podemos llegar a hacer una inversión, en la nanotecnología y biotecnología, de 50 millones de euros respectivamente.
En cambio, un 90% de los costes de la investigación y el desarrollo están dirigidos a mercados en los que ya estamos activos. En este sentido estamos apoyados por “Creavis”, que conforma una unidad de investigación financiada por el grupo, pero que funciona de modo independiente como una unidad de negocio. Está formada por unos 180 empleados, e incluso ya cuenta con un volumen de ventas generado por sus propios productos.
¿Qué novedades interesantes nos depara el futuro?
En este momento estamos trabajando, por ejemplo, en la conjunción de nanotecnología y electrónica: la nanotrónica. Esta tecnología permitiría dentro de veinte años, o incluso ya en diez, crear pinturas luminosas, que – utilizadas en los techos -, podrían sustituir a las bombillas y a las barras halógenas con una calidad extraordinaria. Esta luz todavía no alumbra suficientemente, pero en breve colocaremos en el mercado láminas impresas con estos colores nanotrónicos, con las que se podrán fabricar bandas de seguridad con luz para ciclistas, peatones, etc., y no sólo elementos reflectantes como hasta ahora.
Con tanta innovación, ¿no se cometen errores?
Claro que sí. La investigación no tiene garantía de éxito, y es una “aventura”. Algunos de nuestros proyectos se consiguen, naturalmente, a medio y largo plazo, pero otros no. Por ejemplo, estuvimos trabajando con un revestimiento sintético antibacterias, pero no tuvimos éxito. Y lo pero de todo es que no encontramos el fallo hasta que se lo presentamos a nuestros clientes industriales. Sin embargo, evitar dañar la autoestima de nuestro equipo de desarrollo es parte de nuestra cultura de empresa. “Kill the project, not the team”, “mata al proyecto, pero no al equipo”, dicen los americanos. Por eso pensamos cada vez más desde la perspectiva del mercado y estudiamos antes con mucha precisión lo que necesita. Ya se acabaron los tiempos en que primero desarrollábamos algo bonito y luego le buscábamos un mercado.
¿Las simulaciones por ordenador les facilitan el trabajo?
Ya no se puede concebir el desarrollo de una instalación química sin una potente TI. En la búsqueda de una sustancia, si no tuviéramos ordenadores, no podríamos interpretar con absoluta precisión la inmensa multitud de ensayos que son necesarios en la búsqueda de una sustancia. Ya antes de llegar al laboratorio, muchas veces probamos determinadas cosas en el ordenador.
¿A qué cambios se enfrenta la química especializada del futuro?
En la actualidad el 5% de nuestros productos –totalmente competitivos– se fabrican con materias primas renovables, y seguiremos aumentando este porcentaje. Todavía no podemos predecir si llegaremos al 10%, al 20% o más. La biotecnología y las materias primas renovables son un tema en el que llevamos veinte años trabajando. También llevamos más de cincuenta años activos en el campo de la nanotecnología, la cual considero, personalmente, que será la tendencia del futuro.
Respecto al futuro del sector, deberíamos poner atención en el tipo de química que se aplica en función del continente. ¿Se marcha la química más básica a China, mientas nosotros, los europeos, hacemos la parte más compleja?.
Lo que sí es seguro es que llevamos 167 años produciendo satisfactoriamente en Alemania – y lo seguiremos haciendo en el futuro.